Testarudos como mulas

Admitámoslo, hay veces que preferiríamos tener una mula en casa. A nuestros angelitos se les mete algo entre ceja y ceja, y no hay quien les saque de ahí. Yo siempre he creído en eso de choose your battles wisely, y no me da ninguna vergüenza pasearme por el supermercado con una niña vestida de Pippi Calzaslargas, o por el parque con botas de agua en pleno mes de julio. Dicho esto, cuando algo es importante, es importante, y ¿qué pasa si tu hijo/hija se empeña en que “con la au pair no!”? ¿Se puede hacer algo?

Pongo aquí algunas ideas que he recopilado de gente que sabe mucho más que yo y que ha pasado por esto. Por experiencia propia puedo decir que hay que probar cosas diferentes para encontrar una o dos que funcionan, y que ayudan a romper el hielo y a crear esa oportunidad y esa necesidad orgánica de comunicación, que al final es lo que hace falta para aprender un idioma nuevo.

Para todos

Frases hechas. Asegurarse de que el niño recuerda dos o tres frases para cuando necesita ayuda o no sabe decir algo en el idioma nuevo. Del estilo, “Help me, please.” „Je ne comprends pas...“ „Wie sagt Mann… auf Deutsch?”

Dar opciones. Al hacer una pregunta, ofrecer opciones para que al niño le sea más fácil responder. En vez de “What would you like to eat?”, podría preguntar, “Would you like an apple, a banana, or some yoghurt?

Bla, bla, bla. Compartir con la au pair la importancia de narrar el día a día, para que el niño adquiera, de forma natural, ese vocabulario que quizás todavía le falte.

Espejo. Pedir a la au pair que haga de espejo, utilizando y enriqueciendo aquellas expresiones que el niño utilice en el idioma objetivo. Por ejemplo, si el niño dice “pretty”, la au pair podría decir, “yes, the doll is lovely. Look at her beautiful dress, and the way it sparkles.

Los padres también. Que los niños vean que su padre y su madre también hablan con (y le preguntan cosas a) la au pair, atreviéndose a hablar en inglés/ francés/ alemán/ chino…

3-5 años

Canciones y películas. La mayoría de expertos coincide en que los elementos audiovisuales no son suficientes por sí mismos para enseñar un idioma, porque el aprendizaje de un idioma requiere interacción personal. Dicho esto, son muy útiles, siempre que haya alguien al lado que pueda conectar con el niño en relación al material que está viendo o escuchando:

  • Haciéndole preguntas concretas sobre la película, y aquí ayuda si el niño ya la conoce de antemano. ¿Cómo se llaman las niñas? ¿Cuál de ellas tiene poderes? ¿Cómo se sienten al principio de la película? ¿Qué le preocupa al muñeco de nieve?
  • Aprendiendo juntos una canción, sobre todo si puede actuarse, tipo “Head, shoulders, knees and toes.”

Bricolaje. Pensar en una manualidad sencilla, que el niño pueda seguir e incluso liderar, de unos 15-30 minutos de duración. Ejemplos:

6-9 años

Viaje virtual. Pasar un rato investigando el país de origen de la au pair, u otro país de interés, en internet, mirando cosas como: principales ciudades, ríos y montañas, animales y plantas autóctonos, comidas típicas, personajes famosos…

Cocinar algo juntos. Que la au pair y el niño elijan juntos una comida del país de origen de la au pair, vayan al supermercado a comprar los ingredientes, y cocinen juntos una cena para toda la familia.

Flashcards. Preparar tarjetas con fotos de cosas en un lado y los nombres en el otro. Incluso se puede jugar en dos idiomas: el niño en el idioma de la au pair, y la au pair en el idioma del niño.

A partir de aquí, ya es tarea de la au pair continuar desarrollando la relación con el niño.

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